Entre dos tierras

Siempre anduve entre dos tierras,
La que encuentro en el estío,
En el invierno imaginario,
Otra en la que habito,
En donde vivo la vida,
En donde sueño los sueños,
Paseando sin laberinto en la arena,
Escuchando la espuma blanca,
El eco de las olas libres,
Penetrar mi cuerpo en su brisa alta.
¡Oh mi tierra de estío!,
No sé cómo expresar
Lo que siento al fundirme en tu agua,
En la aurora o en las sombras,
Mi mar, la mar.

 

La mar

Lograste sobrevivir sin parar de moverte,
Y te movieron ferozmente,
Los viejos dioses, los hombres tiranos,
Las sirenas que silbando asesinaban,
Las manos enredadas para matar,
Empujando bestias de madera y espada,
Los monstruos en los que ya no creemos,
Y sin embargo eras la sagrada,
, La mar. 
Menhir funerario de líderes
De flechas ardiendo a lo lejos,
De vendas embalsamadas, qué más da
Si en un río,
Al fin y al cabo eres agua.
Escondite de grandes tesoros,
Quién sabe si por ambición la pérdida,
¿y qué más guardas  de esta tierra?
¿Qué más guardas?
¡OH mar! De ancha perspectiva,
Qué bella es la vida a tu lado,
Ahora que la paz reina en nuestro Mediterráneo,
En dónde tanta vergüenza e intruso soportaste,
Y castigaste a su enemigo,
Despidiendo a la muerte,
Apremiando a la savia,
Por eso te regalan tantas palabras,
Que te amamantan cada día,
La boca, las manos, el verso,
Que no te olvidan.

 

Azul de amores

Siempre agradecido a las flores que te enviamos, A los versos que te escribimos, Al permiso que te interrogamos, A  las dudas que te contamos, A la respuesta que nos resuelves.
Siempre agradecido, siempre  trabajando, Pero sabes que mi amor te llevas a cambio, Desde mi centro.
¡Oh mar infinitamente bueno!
¡Oh estrella de almas compungidas!
¡Oh luna llena de relojes parados!
¡Oh mar caricia de todas las vidas!
¡Oh azul de amores trazados!

 

El bosque encantado

Tierra, ¿Con quién seguís pactando?
¿Contra quién seguís luchando a bocanadas de aire ahogado?
Menos mal que el mar os rodea
porque distingue que lleváis la vida entera encarnizada en la lucha.

El mar, diamante en bruto,
nacido no al azar del destino nuestro,
sino círculo que nos rodea al círculo al azar por protegernos de la bestia que llevamos dentro.

Rodeados de su magia y hechizo
cuando se dispara la locura y la fiera, cuando se abandonan los sentidos, ahí está acompañando, aburrido, aburrido, de trabajar tanto por su tierra.

Cultivemos el bosque encantado,
el cántaro de dos asas de agua fresca,
el suelo eterno que pisamos,
trabajado por manos trabajadas,
dejemos a la mar disfrutar de aquel niño, de ese anciano que apenas llega a su lado, de los nadadores  que tan lejano quieren verle.

Dejemos descansar al mar, que no le lluevan lágrimas, que tranquilo un día transcurra en paz sereno, al alba mañana con el Este al sol, nos premiará con sus versos, sí, aquellos de la espuma y caracola, aquellos de yodo, sal y arena, aquellos de olas simpáticas saludando, aquellos de tu nombre se los lleva en su recuerdo, aquellos  sí, en la noche con la luna, y tu sentada en la arena.

 

Luces en la arena

Mírame de frente ondas de la luna,
a mis ojos campesinos de asfalto,
acuérdate de mí desde tan lejos,
pues sabes que necesito tanto,
que solo deseo eterno el verano
por verte el rostro cuanto más tiempo
para naufragar contigo,
náufrago yo de esta vida,
que mi fábula narrarte sin dejarte descontento, deseo golpear a tu
pecho enamorado, porque de tu olor galopando suavemente, me inspirará
la respuesta llana.
Eres gigante de luces en la arena,
porque  en el coloso velozmente
arden almas fuertes y canas
sin protesta.
¡Oh mi mar enamorado de luces en la arena!
¡Oh mi mar de alta y baja la marea!
cómplice de la luna llena,
de las grandes y pequeñas estrellas.

 

Esto es un Haikou al mar

Haikou al mar
Mares que cantan,
Esculpiendo el alma
En la mañana.

Mares que brincan
Cerrando las heridas
En cada puesta. 

Mares que posan
Museo de un paisaje
Hasta en la noche. 

Mar, paz de la paz,
Vientre de cada vientre
De cada verso. 

Madre la luna
E hijo el compañero,
Agua encantada. 

Padre a nuestro Este
Reino vivo de estrellas,
Vida infinita. 

¡Oh! Mar embrujado,
Mago de amor viajero,
¡Oh mar amigo! 

Mar en la tierra,
Desnudo sin espada,
Profundo, llano.

 

Yo bailo la ola

Yo vivo en el mar,
Porque de aquel emanan
Mis sentimientos. 

Yo paseo en él,
Y mis manos escriben
Aquello que escriben. 

Yo bailo en la ola,
Y mi palabra sola,
Danza en la arena. 

Miro la espuma
Y lucho por tomarla
Mi pensamiento. 

Por fin me siento,
A la brisa poniente,
Avisto a lo lejos. 

Por fin entiendo,
De donde nace la hebra,
Que me lleva lejos.

 

Aire

Yo creía en ti
Mar mi luz, mi agonía,
Me abandonaste. 

La tierra me da
Aire , el agua que tu olvidaste,
El alma que volqué. 

No me despido
De mis palabras lejanas
Me las robaste.

Versos y versos
Por madura juventud
Acero y plata. 

Versos y versos
Porque me rodea mar
La madrugada.

Tú marinero
Siempre por ti mis manos
Mi faro anclado. 

Hoy hace frío
Y veo peinándote
Tu pelo extenso.

Y en silencio
Tus sentidos humanos
Están conmigo.

Qué fantasía
Cuando el silencio espera
El ruido del mar.

 

Baile

Partir  deseo
A escuchar  un segundo
Mi profundidad.

En la tierra
Puedo, más en ti, mi mar,
Oler tu viento. 

Tan solo un viaje,
Que transporte mi alma,
A tu espíritu. 

Negocia así
Con el mío, me ofrece
Candil en la noche. 

En la mañana
Mi silueta contigo
Me concede paz. 

En cada puesta
Añoro el baile, siento,
Y te abandonan.

Al anochecer
Mis pies han desnudado
Con la luna llena.

 

Herencia

Que no te pierdes
En guerras que te hieren
Tu azul marinero. 

Han encontrado
Tartesos  andaluces
Nuestros y del mar. 

Los indígenas
Abrazaron púrpura
Geometría. 

Vistieron bellos,
Cuellos, brazos, manos
Ojos pintados. 

Sus bestias fuerzas
Con yugo y arado
Asomaron trigo. 

Dando las manos
Al moreno escritor
Al almendrado.

Su diosa Astarté
Fértil como la Tierra
Y su leyenda. 

Les concedió amor
a tres pueblos esclavos
libres , luego amos.

 

Mar con estrellas

Las estaciones
Amanecen, trasnochan
Mar marinero.

Viene el otoño
Ojala posen flores
En tu cabello.

Que el viento suave
Amaine la seda azul
De tu pupila.

Qué triste estación
Te cobije el espejo
De un rayo de sol.

Dulce la noche
No se esconda  la luna
Magia de tu pecho.

Y por fin ellas
Brillen tal brillan siempre
Mar con estrellas.

 

Marinero

Yo creía  en ti
Mar mi luz, mi agonía,
Me abandonaste.

La tierra me da
Aire , el agua que tu olvidaste,
El alma que volqué.

No me despido
De mis palabras lejanas
Me las robaste.

Versos y versos
Por madura juventud
Acero y plata.

Versos y versos
Porque me rodea mar
La madrugada.

Tú marinero
Siempre por ti mis manos
Mi faro anclado.

Hoy hace frío
Y veo peinándote
Tu pelo extenso.

Y en silencio
Tus sentidos humanos
Están conmigo.

Qué fantasía
Cuando el silencio espera
El ruido del mar.

 

Las estaciones

Las estaciones
Amanecen, trasnochan
Mar marinero. 

Viene el otoño
Ojala posen flores
En tu cabello. 

Que el viento suave
Amaine la seda azul
De tu pupila. 

Qué triste estación
Te cobije el espejo
De un rayo de sol. 

Dulce la noche
No se esconda la luna
Magia de tu pecho. 

Y por fin ellas
Brillen tal brillan siempre
Mar con estrellas.

 

Estíos

Un día nací
En alto pueblo de ciudad
Qué lejos el mar.

Cada estío
Era aun más quién era
Con verte mi mar.

Aquellos años
Transcurrieron felices
Con solo una ola.

Y tan pequeños
Al mediterráneo
Gritamos destinos.

Postales de luz
Repletas de aventuras
Que la mar juega.

Triste regreso
Donde recordábamos
Su espera en dientes.

 

 

Metal del cielo

Siento libertad
Para volver a verte
Cuanto lo quiero.
Aunque ya caigan
Hojas en el asfalto
Que el aire lleva.
Las estaciones
Transcurren como peonzas
Tú estás siempre allí.
En la fatiga,
La tierra escandalosa
Nenúfar blanco.
En la tristeza,
Alegría sin llanto
De una ola golpeando.
Y meditando
Bajo la espuma tersa
De tus caricias,
Ya se convierten
En el barro
De las huellas
De los que usamos
Tu arena sagaz,
Para avistar tu eterno
Metal del cielo.

 

Nació Elisa
(8 de octubre)

Y la cigüeña
Posó el nido en la arena
Una brisa fresca.

Del campanario
De aquella ciudad huyó
Lejana al mar.

Los ciudadanos
No oían las campanas
Había más tiempo.

La guerra acabó,
Silenciosos en paz
Olvidaron sonar.

Alzaron vuelo
Por llevar la noticia
Hacia las olas.

Y sobrevolaron
Su nido, las palomas,
Se desplegaron.

Acariciaron
La espuma con su gasa
Y vientre de plata.

Dejó noticia
Al Mediterráneo
Y un recuerdo.

La cría sola
En memoria del mar
Elevó el ancla.

Rodeó a círculos
El vuelo de la seda
Piel con piel, agua.

La estrella brilló
Como la noche  al alba
La luna llena.

Sus alas  besó
Aquel mar marinero,
Dijeron adiós.


El azulado
Levantó ola inocente
Su mano fértil.

La tierra ya en paz
Vistió a  la mar de flores
En su recuerdo.

Ella tranquila
Sosegó su espíritu
Y el de tantos.

Que tierra y mar
Ensancharon sus brazos
Enamorados.

 

Ojos verdes

Se perdió en el mar
un joven de ojos verdes
por su sirena.

Empujó a la ola
y se entregó a la alta mar
para encontrarla.

Alzó su cuerpo
a gritos en silencio
solo vio huesos.

¿No recordaba
qué había muerto
en el encuentro?

¡Oh qué dulce noche!
mandato del firmamento
triste, no era eterno.

Regresó a la orilla
se arrodilló en la  arena
selló una lágrima.

Y un rayo de sol
iluminó su cara
y el silencio.

Echó a caminar
como la luz brillaba
el ruido de su alma.

 

Trenes

Apenas nos vimos,
apenas, cuanto más te vi
en nuestros sueños.

Necesitaba
tu presencia lejana
en mi silueta.

Tan sólo avistar
tu horizonte de agua,
respiro clara.

Trenes, que trenes,
aquellos de la infancia,
antiguos trenes.

Y me acercaba
a tu vida contenta
fuera de las rejas.

¡Qué noche de espera!
¡qué aventura en la luna!
Que brillo al alba.

Ansias de tomarte
por toda punta, alas
y mi conciencia.

Parecías Zeus,
dándome tu almohada
después del trabajo.

 

Podría escribir

Podría escribir
Cien aventuras de amor
En tu paisaje.

Podría escribir
Historias fragmentadas
En tantos gestos.

Podría escribir
Leyendas milenarias
De tu amplia vida.

Podría escribir
Fábulas tan lejanas
Para no perderme.

Podría escribir
Muchos cuentos y cuentos
De tus gaviotas.

Podría escribir
Al color de tus ojos
Cuando nos miran.

Podría escribir
Tus notas verticales
Esas palabras.

Podría escribir
Al perfume de tu agua
Llevarlo por dentro.

Podría escribir
Tantos y tantos versos
A ti marinero.

 

Recuerdo

Y se fue a la mar
Una noche perdida
Entre sus sueños.
Sólo ella supo
Que la mar compañera
Guardaba silencio.
Era su secreto
Su vida entera a luces
Y todo el pecho.
Un pensamiento,
Un sueño, él lo sabe
Desde aquel recuerdo.

 

Gigante museo

Tenía en mis manos
Una gaviota blanca
La empujé aquel mar.
 
Para que su vuelo
Mágico tras el viento
Fuera libre tras él.
 
Y decorando
Al gigante museo
Tan azulado,
 
Ya fueran eco
Los tres, de humanidad,
Libre el mar después.

 

Es por la tierra

Si siento que anhelo
mi mar al que no alcanzo
es por la tierra.
 
Y es la tierra
la que así me permite
anhelar mi letra
 
Es mi espíritu
el que calla y cobra
en tan alta  marea.
 
Voces en silencio
alma que aguarda el verde
crecer la hierba.

 

Versos de alimento

Y vuelvo a Tierra
dónde la mar se pierde
las sombras vuelven.

¡oh! la mar mía,
déjame escribirte
versos de alimento.

Deja que escapen
desde este sueño turbio
verdes palabras.

Tanto que decirte
que no quiero perderte
en mis andanzas

 

Agua de plata

Da igual que el incandescente
amanezca violeta,
no importa si la puesta se torna negra, indiferente es si la noche no tiene luna llena por ti mi mar brillará mi estrella.
Siempre compartida, emanada
de agua con agua de plata
roja, azul, verde, cristal,
eterna..
que más da  mi mar
si amaneces cada día
jugando a mimar retales
cosiendo a aguja fría que no duele
las almas de la vida.

 

Compañero

Y tengo que decirte
compañero,
que en tus aguas rebosa el alma
del cuerpo de un hombre
que también te quiso.
Aquel que le brillaban los ojos
solo con  mirarte al espejo,
aquel que nadaba cientos de metros
sólo porque te tenía lejos,
aquel que contaba las horas
por verte en cada estío con ansía
para llevarse tu brisa
y perder la melancolía.
Y tengo que decirte
compañero,
que en tus aguas rebosa el alma
del cuerpo de un hombre
que también te quiso,
es el de mi padre
en cenizas se deshizo,
para ti eterno
para mi efímero.

 

Decires

¿Y si te dijera fiel amigo?
gran esposo de las olas y la espuma,
quien acoge a las sirenas, buenas, malas, con ternura, que abrigo para tí un deseo ¿será que la paz ronde en tus alas ?
¿será que la libertad brille en tu agua clara?
¿será que el amor te acompañe eternamente?
¡será que seguiré escribiéndote cientos de versos y hundiré alguno en tu morada cuando vaya a verte!
y si te dijera fiel amigo,
y si te dijera. 

 

Lunares

Tendría que soñar todas las noches
para encontrarme contigo
alguna vez con las estrellas.
Fecunda el agua sumergiría
mi silueta en la obscuridad
sólo tú y yo al alba
hasta el canto del grillo estampado,
volvería por la noche a ocultarme
para que vieras mi costado.
Aquel, sí, ascendiendo entre lunares
aquel que ve la vida bella,
cerca, lejos de ti sin perder
la palabra, el verso, los ojos,
y el alma de tu ausencia.

 

Magia

Aquellas palabras me llevan
donde tu magia me envuelve
y el laberinto de tierra
lo calma las olas.

¡Qué lejana! te siento en este acero,
donde no llueve agua salada
ni puedo abandonar mi huella
que la lleve la mar con su mirada.

Nadie sabe lo que siento
al olor del perfume de tu orquesta
donde no cabe una gota de guerra
sólo el amor de mis ojos
y el brillo de tu presencia.

 

En tu espuma

Tengo infinitas almas para ti
la mía, y las restantes
te las concedo marinero,
por si un día me enjuago
en tu morada
sentir de mi vida el calor,
de mis versos el amor,
de mi refugio las alas.
De mi corazón entero
de mis bailes el universo,
¡OH mi luna de plata!
que no me falle a tu lado
ni las gaviotas libres sobrevolando
mis versos en tu espuma y barro.
¡OH marinero!
¡Cómo sabes cuánto te quiero!
y querer verte pronto
avistarte cerca y lejos,
no para que me recuerdes
si no para grabar en mi memoria
la paz de mi centeno.

 

Heridos

¡ oh y vienen ! heridos, muertos,
a la mar
pero vienen.
Qué tortuga es el mar
cuando en su caparazón acoge
a cientos de pobres
para arrimarles a la orilla
y salvarles de su cofre.

¡qué valor!¿qué más no puede hacer!
en las noches negras de fugitivos
cuando ha de trabajar
firmado por el firmamento,
embrujado por la luna llena,
removido po la marea,
las estrellas brillan una a una,
y al este ya va saliendo el sol
rojo e incandescente a una vida nueva

 

Las palabras de mis sueños

Anclados en la media noche,
en la aurora recien domida,
en la puesta laboriosa,
como si mis versos
fueran barcos serenos
que no han zarpado.
Pero mi luz de otoño
te imagina estío,
mis sueños las palabras
que te he envíado
y los cuadros que no he pintado.
¡oh mi mar en mi tierra!
todo lo que he compuesto contigo,
como el padre que me falta
de mi alma eres testigo. 
El olor de tu entraña

 


El olor de tu entraña

una guitarra a tu vera
unas cuantas voces bellas
una tarde que parecía primavera.
Era una aldea tan pequeña
llena de magia la convertimos
en el Mediterráneo cálido
en el puerto en que vivimos.
¡Qué lindo recuerdo aquel!
que obsequió de felicidad
me concedió al alma
qué salero del marinero
tan temprano, tan temprano,
esa tarde de luz y sosiego.

 

¡Oh mar ! qué lejano te adivino

en esta tierra de enahelos y esperanzas
es tu bandera verde como mi vestido
es tu gaviota alata como mi partida
en sueños.
¡oh mar! qué lejano te heuelo,
en esta tierra fugitiva de dolores sin permiso
es tu esuma caracola de juventud
es tu paisaje paz de tanto trigo
en sueños.

 

Brindis

Este es mi  Brindis
quizás un poco tardío
que no sombrío
dejé primero a la espuma,
a las puntas de plata,
a la luna de azul,
a la ola que abraza,
al Este incandescente,
al tiempo que avanza
a tu lado,
a todo lo que pude desplegar
la noche de los deseos
implorados.
Este es mi brindis,
mis versos tardíos,
que no sombríos
quisiera echarlos a tu manto,
que naufraguen sin barco
quedando tu copa y la mía ,
dos copas de sal y yodo,
a la aventura, a la deriva,
como símbolo de la paz
que anhelamos,
del trigo que algunos esperan,
de las azucenas blancas
durmiendo en tus caderas.
Este es mi brindis la mar,
compañera,
quizá un poco tardío
que no sombrío
dejé primero a la tierra,
pero el verso es para ti
marinera.

 

Claro

Claro que la paz asoma
por las ventanas de la aurora,
por el llanto del cielo
cuando la mar baña de terciopelo.
Claro que la paz está cerca,
por la magia de las almas bondadosas,
que luchan silenciosas
por el desvanecimiento de la guerra terca,
porque la mar tambén está cerca.
Claro que acabaremos con el hambre
de estos pueblos sin techo y abrigo,
que en Neolítico se vivía con trigo,
y ellos no conocen ni la carne
de nuestras ciudades y mares.
Claro que seremos ricos,
avanzados de espíritu y metales,
repletos de libros capitales,
de mil colores abriremos abanicos,
como el pavo real en los mares.
Claro que la paz asoma,
claro que acabaremos con el hambre,
porque la mar nos deja su aroma
y con buen corazón ensancha el alambre.

 

Nuevos bailes

El viento anduvo rápido
con un soplo de estampida,
quitando y dando vida
al hombre en la tierra
al mar.
Desnudo estaba silbando
una melodía olvidada,
que cantaban nuestras hadas
para no manchar dos tramos
de los suelos y las aguas.
 
Pobre antepasados de rastro perdido,
¡cómo cayeron en el  olvido del viento!
si hubieron aprendido de las hadas su silbido,
tierra y mar estarían abiertos
a la felicidad que carezca este mundo,
al hambre que asola el suelo,
a la paz que su blanco destiñieron.
 
Viento que vengan otros aires,
a una tierra que yerra de dolor
ni haga  desaires,
viento que vengan otros aires,
a un mar que naufrague
con nuevos bailes.


 
Poema al mar

Feliz Navidad marinero,
Feliz año nuevo.
Que las estrellas sean tu champán dorado
protegiendo tu agua como lluvia de  deseos
que la luna brille en tus caderas
para que se funda con tu naufragio,
que el sol del Este amanezca tranquilo
en un año nuevo perdone a la tierra fugitiva
de tanto dolor que ha sufrido.
Feliz Navidad marinero,
Feliz año nuevo.
Para tí mi compañero de versos
para tí tu brisa ausente desde mi tierra
yo brundaré por ella, mi amiga, la mar,
que bella.
Feliz Navidad Marinero.
Feliz año nuevo.

 

Soy de tierra

Si fuera felino como un gato,
con dos vidas me bastaba,
una me quedaba en tierra,
otra me marchaba al agua.
De mi tierra, aprendo la vida,
en la mar me curo la herida
que la tierra me hace versificar,
que en la mar con versos navegar
en el barco de los sueños
tan remotamente escritos,
tan ansiosamente anhelados,
tan deseosamente pintados,
soy de tierra de marinera,
soy de tierra,
pero el mar llevo a mi lado
aun estando lejano,
se halla en mi  costado.

 

Te debo un instante

No te he abandonado
desde miTierra,
¡oh no! te debo un encuentro,
te debo un instante,
tengo muchas cosas que contarte.
Eres agua, melodía, olor, filosofía,
pero aunque no me escuches
mi sándalo encallado
al mirarte a los ojos,
sentirá que con el Universo ha hablado.
Mi alma se llenará de reposo,
tan dulce como un debate,
habrá agua y brisa mudacon ruidos,
y  pensamientos silenciosos,
paseando por tu nido,
 de mi corazón saldrá lo más hermoso,
y de tu alma, tu latido.
Yo desde mi Tierra
sigo sin abandonarte,
porque te debo un instante
de alegrías que rescató
tu cuerpo del mío,
¡oh no! sin abandonarte.

 

Un respeto al mar y a los pobres

Un respeto al mar y a los pobres. Quien se benefició del mar ahora es el rey tirano de una tumba.

Quedaste tu marinero,
la tierra derrumbada,
sosteníaas tantas vidas,
ahora damnificads,
que nadie piensa
en visitarte en el estío,
posar su espada de oro,
que pudiera dar brío
a los pobres,
con hambre en el alma,
del que tanto se valió
de la espada de oro,
ahora rey de una tumba sellada.
¡oh marinero!
tesoro cardinal de ricos y pobres
en tu pecho debe amanecer
el respeto de todos los hombres