Los viernes, activismo: un baño en Gaza

Por: Naiara Galarraga | 10 de diciembre de 2012

 Todos los viernes la señora S. y su marido conducen hasta la playa para bañarse en el mar Mediterráneo. Es su manera de reivindicar semana sí semana también sus libertades en la muy conservadora franja de Gaza, de playas kilométricas. Me lo contaron en el jardín de su casa cuando fui a entrevistar al señor S. –sobre cuestiones económicas- durante el último episodio violento entre Israel y Hamás. “Es que los laicos hemos hecho dejación de nuestros derechos”, aseguraba él y ponía el siguiente ejemplo: “¿Cuántos grandes defensores de los derechos humanos, de esos que hace muchos comunicados, van a restaurantes con sus esposas?”, pregunta. Y se respondía que bien pocos.

La pareja está convencida de que la mejor manera de defender los derechos de uno es ejercerlos. Aunque ella no lo haga en bañador, sino con pantalón y camiseta. Sin velo, nunca lo ha llevado. El caso de la señora S. es una excepción.

Puedo contar con los dedos de una mano las mujeres sin velo que he conocido allí. Tampoco fueron nunca mayoría. Los islamistas de Hamás ganaron unas elecciones en 2006, por cierto, con el apoyo esencial de sus mujeres; y al año siguiente, tomaron el control total por la fuerza. Cuando ahora preguntas en Gaza que cómo ha cambiado la vida de las mujeres desde que Hamás gobierna el enclave recibes diversos tipos de respuestas: “Hay más seguridad en las calles, las mujeres van más tranquilas”, suelen insistir los simpatizantes del movimiento, o te cuentan que si llevas a tus niños a una guardería islámica aprovechan las excursiones con las madres para que una, digamos, infiltrada hable de las supuestas bondades de vivir según dicta el islam. El islam político, al que pertenece Hamás, se basa en la persuasión, en convencer más que en imponer.

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http://blogs.elpais.com/mujeres/2012/12/los-viernes-ba%C3%B1o-en-el-mar-de-gaza.html