Rorcual común del Atlántico Norte en el Mediterráneo desplazándose hacia el Estrecho de Gibraltar en su vuelta al Atlántico tras el invierno.
Foto: M. Castellote.

El rorcual común es el único misticeto que habita el Mar Mediterráneo. Esta especie se encuentra amenazada en peligro de extinción -la principal causa de mortandad son las colisiones con buques mercantes y ferries- y su estatus en el Mar Mediterráneo es desconocido por falta de estudios sobre el tema. Estudios genéticos proponen que los rorcuales que habitan en el Mar Mediterráneo presentan un elevado grado de aislamiento respecto al resto de poblaciones en el Atlántico Norte. Sin embargo, recientemente, ha sido descrita la presencia de rorcuales cruzando el Estrecho de Gibraltar, accediendo al Océano Atlántico, cuestionando la dinámica de la población de rorcuales mediterráneos.

Por otro lado, los rorcuales producen vocalizaciones en forma de canto cuya función ha sido vinculada a la reproducción. Los machos cortejan a las hembras cantando de forma análoga a las aves. Sus canciones son escuchadas a cientos de kilómetros de distancia debido a las condiciones de propagación del sonido en el mar para las bajas frecuencias en las que estos animales vocalizan. Sin embargo, la introducción de ruido en el medio marino por actividades humanas, en particular el tráfico marítimo y las exploraciones geofísicas (incluida la exploración de hidrocarburos), reducen drásticamente la eficacia del canto de los rorcuales.

El primer gran objetivo de este estudio fue identificar los límites de distribución del rorcual común mediterráneo y el rorcual común del Atlántico Norte en la región de posible solapamiento de ambas poblaciones, en torno al Estrecho de Gibraltar. Se utilizaron medios acústicos para identificar características que distinguieran las canciones producidas por rorcuales mediterráneos y atlánticos.

El estudio demuestra que la presencia de rorcuales comunes en el área del Estrecho de Gibraltar y Mar de Alborán (Oeste Mediterráneo) se limita exclusivamente a rorcuales atlánticos que visitan el Mar Mediterráneo principalmente desde el otoño hasta la primavera. En base a estos resultados, se concluye que el tamaño total de la población de rorcuales mediterráneos ha sido fácilmente sobrevalorado presentando en realidad dicha población una distribución mucho más limitada de la descrita hasta ahora (estimada en alrededor de 3500 animales en 1991), excluyendo una región importante del Mediterráneo occidental.

Los resultados de este trabajo ponen de relieve la necesidad de determinar con exactitud el tamaño y la distribución actual de la población de rorcuales mediterráneos ya que, de lo contrario, no podrán plantearse medidas de gestión apropiadas para la conservación de la especie.

 

Rorcual común expuesto al ruido de un carguero. Foto: L. DiIorio

El segundo gran objetivo del estudio fue identificar el posible impacto del ruido generado por el tráfico marítimo comercial y prospecciones geofísicas en el comportamiento acústico y movimiento geográfico de rorcuales comunes en varias regiones del Mar Mediterráneo y Océano Atlántico Noreste. Los rorcuales son el grupo de mamíferos marinos de mayor sensibilidad acústica en bajas frecuencias, donde predomina el ruido generado por actividades humanas en los océanos.

Los resultados del estudio demuestran que los rorcuales modifican las características de sus canciones para intentar reducir el impacto del ruido en su propagación. Asimismo, el estudio documenta un desplazamiento masivo de rorcuales desencadenado por el ruido de una prospección geofísica a 285 Km. de distancia del área de estudio. “Los cambios de comportamiento acústico y los desplazamientos recurrentes pueden aumentar el gasto energético y reducir el éxito de reproducción de las ballenas afectadas por el ruido. Como consecuencia a largo plazo, pueden producirse efectos crónicos en la supervivencia de esta especie en peligro de extinción”, explica Manuel Castellote miembro del Grupo de Estudio del Comportamiento Animal y Humano de la UCM y coautor del estudio.

Del estudio se concluye que el ruido en el medio marino, a pesar de ser reconocido como un importante contaminante, se encuentra lejos de estar controlado y regulado en aguas de la Zona Económica Exclusiva de España. Estos resultados se presentan con intención de facilitar acciones de conservación para la población mediterránea.

 

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