30-06-2011 / 13:21 h 

"Yo no me inspiro en los etruscos. Soy un etrusco", es la conocida frase que pronunció en vida el escultor y que ha referido esta mañana, al evocar y situar su obra, Marisa Oropesa, comisaria de esta exposición organizada por el Ayuntamiento de Valladolid y que se clausura el 28 de agosto.

El solar natal de Marini, la ciudad italiana de Pistoia -en la norteña región de Toscana, cuna del pueblo Estrusco desde el siglo VI Antes de Cristo-, impregnó al artista de ese espíritu "arcaico y moderno" que a lo largo de su vida trató de imprimir a sus creaciones, principalmente a sus caballos y jinetes montados que le procuraron relieve internacional mediado el siglo XX.

Son bronces de diversos tamaños, alguno con cerca de una tonelada de peso, que ahora se muestran en Valladolid como arquetipo del "armonioso vínculo" existente entre los antepasados de Marini y la naturaleza, y que heredó no sólo como forma de vida, sino también como metáfora o ideario estético, ha explicado la comisaria.

Las esculturas ecuestres sintetizan también la expresión del devenir desgarrado del siglo XX, devastado por dos guerras mundiales que Marini padeció como adolescente -la primera (1914-1918)- y luego en su plenitud artística -la segunda (1939-1945)-, hasta el punto de reflejar en las mismas el dolor, pesimismo y desesperanza que le invadieron.http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=864036

Los caballos, según se puede apreciar en la muestra, evolucionan así desde proporciones gráciles y armónicas, visible en algunas esculturas, hasta figuras amputadas en sus miembros e incluso en la cabeza, con el jinete caído o simplemente desaparecido, en otras.

Las Pomonas -diosa de la fruta y de la fertilidad agraria en la mitología romana- tampoco fueron ajenas a esta crónica interior de desgarro ocasionado por los conflictos bélicos, como él mismo dejó escrito: "representan una época de felicidad que se destruye con el tiempo trágico de la guerra".

Cerca de un centenar de piezas, cedidas por la Fundación Marini, configura este muestrario de vocación "didáctica", en palabras de la comisaria, que comparten espacio con dibujos de diversas épocas como uno preparatorio de la escultura que, con el lema de "El ángel de la ciudad", se conserva en el Museo Peggy Guggenheim de Venecia.

El circo, otra de las pasiones de Marini, no escapa al repertorio seleccionado para Valladolid, con óleos de bailarinas y saltimbanquis donde la figura humana es el objetivo principal del artista.

Dentro de esta variedad de estilos, géneros y etapas, encajan varios bustos de algunas de las figuras más relevantes del arte del siglo XX, como el escultor Jean Arp (1886-1966) y el pintor Marc Chagall (1887-1985).

Un trasfondo de complejidad o de sustancia subyace debajo de la aparente sencillez de la temática de Marini: caballos, caballeros y desnudos humanos que remiten a la evolución misma del hombre desde el tratamiento que le dieron los primeros pobladores, de ahí el esquematismo o arcaísmo que según Oropesa, fundió con una estética de modernidad. EFE rjh

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=864036