RESTAURACIÓN DEL TEATRO CERVANTES EN LA CIUDAD DE TÁNGER

 ¿Cómo debemos acometer la tarea de recuperación del Teatro Cervantes de Tánger? La solución no puede ser lineal en ningún caso. Más acertado sería partir de forma simultánea desde distintos focos disciplinares.

Alejo Carpentier afirmaba que en la influencia mutua entre dos pueblos se prima siempre, de manera evidente, alguna de las características particulares que podría definirlos en común. De igual forma que la República Francesa y el Reino de Marruecos relacionan naturalmente sus universos culturales, es precisamente, en los modelos de actitud ciudadana donde nuestros dos pueblos tienden a una complicidad absoluta. Por ello, sería inadecuado pretender convertir este edificio, en un "icono" recuperado de la cultura hispana a partir de una simple restauración.

La inercia existente dirigida a la solución material de este problema, no debería terminar distorsionando la realidad; y todo el esfuerzo institucional y técnico se debe encaminar a fortalecer el nexo de "lo popular"; algo que siempre mantuvieron los ciudadanos de esta urbe del Mediterráneo, siendo cual fuere su nacionalidad u origen.

Desde una postura que pretende generar un diálogo entre civilizaciones, no se puede hallar una oportunidad mejor que esta, para ejemplificar sus posibilidades.

Siendo conscientes de tal realidad, tendríamos que asumir que la restauración de "el Teatro" fuera capaz de mostrar, de forma explícita, su papel como catalizador de todos estos intereses.

La evidente situación física del edificio, obliga a intervenir para evitar su ruina definitiva; proponiéndonos alcanzar la puesta en funcionamiento de todas sus instalaciones y favorecer una programación enriquecedora y prolongada para el disfrute de la ciudad. Pero es en los "Espacios" próximos, alrededor del monumento, donde el proyecto de relación entre los pueblos adquiere todo el sentido y su máximo valor.

Observando el teatro y su entorno, permanecen intactos los argumentos que potenciarían esta empresa. Sus escaleras exteriores parecen abrazar al edificio a la vez que indican una suerte de recorridos para conectar los distintos niveles. Dichas plataformas ofrecerían usos alternativos o complementarios. Es como si el propio edificio nos mostrase las claves, de las que debemos partir, para comprender toda su fuerza; y pretendiese enseñarnos a utilizar sus jardines, calles y plazas anexas.

Recorridos alternativos, lugares para conversar, espacios para mirar, recintos para actuaciones y bailes al aire libre, zonas, en definitiva, donde relacionarse. Entornos accesibles para todos, en el que los recorridos (rampas, escaleras, paseos, sendas, etc.), entendidos como experiencias paisajísticas, permitan no solo el disfrute de aquello que allí se diseñe, sino, la experiencia íntima de la posibilidad de compartir actividades con otros ciudadanos: el peculiar "Foro o Zoco del Teatro".

Para cargar de sentido a esta actuación, es imprescindible que tanto el habitante de Tánger como sus visitantes, adviertan que este recinto supone un foco de convivencia, y que la posibilidad de disfrutar de este lugar, no está discriminada por la presencia de límites entre exterior e interior; éstos tenderán a ser difusos y permitirán una notable interrelación entre espacios y recorridos. La creación de este área a modo de escenario total se convierte, así, en el argumento principal de todo el proyecto.

Simultáneamente de forma simbólica y práctica, se va a fraguar la conexión entre los dos pueblos; obtendremos un ámbito de actividad popular, en el que el teatro será generador de espectáculos y telón de fondo para otros, donde podrá comenzar, favorecida por este impulso, la futura regeneración del barrio próximo, hoy degradado en gran parte por la propia situación del edificio.

Por otra parte, ¿por qué no emplear esta iniciativa ejemplar para mostrar su faceta positiva desde un punto de vista medioambiental?

El respeto al Medioambiente y la búsqueda del paradigma "Ciudad Sostenible" se ha convertido en uno de los grandes objetivos sociales de nuestro tiempo. Legisladores y Técnicos nos decantamos por planteamientos y decisiones que abogan, entre otras cosas, por la reducción de consumo de energía eléctrica y de emisiones a la atmósfera de CO2 y otros gases que favorecen el "efecto invernadero" en las actividades humanas.

Pero en el caso que nos ocupa, debemos situarnos en el plano social del ciudadano. Éste es sensible a dichos temas y los convierte en base de sus propios principios morales. El uso de sistemas de generación de energías limpias, de una manera sostenible y poco costosa; la implantación de instalaciones respetuosas con el medio en el que vivimos, donde las aguas que usamos puedan ser tratadas desde la misma cabecera de las instalaciones urbanas, por medio de depuradoras ecológicas, ubicadas en jardines y plazas de la ciudad ¿No es uno más (si no el principal) de los impulsos ciudadanos que mejoran la relación con los otros pueblos vecinos? ¿No todos compartimos el medio, más allá de las fronteras políticas? Es, sin duda, una ocasión singular y factible.

Con todos estos argumentos, el "Teatro" sería un proyecto íntegro, unitario, global y representativo de una actitud popular y pública a la vez; siempre a favor de todos los ciudadanos; pues se convertiría en lugar de relación y de referencia a muy distintas escalas; "Escenario" en el que se podrían encontrar (una metáfora sería "Bailar") todos los pueblos y especialmente los del Mediterráneo; donde la cultura, el diálogo, la diversión y en definitiva la comprensión sean los protagonistas.

 (Francisco Romero,  Arquitecto. Fundación Baile de Civilizaciones)