
GAVIOTAS DE AZOGUE,
singular y de excelencias,
tradición y contemporaneidad
en sus números
168, 169, 170, 171
168. TRILOGÍA DE LAS DEFINICIONES DEL TIEMPO
Francisco Garzón Céspedes /
Cuba/España
Definiciones
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TRILOGÍA DE LAS DEFINICIONES
DEL TIEMPO
Francisco Garzón Céspedes
El presente es el efímero tiempo de lo cierto.
El pasado es el infinito tiempo de los malabarismos de la memoria.
El futuro es el quimérico tiempo del vaticinio de lo real.
Esta edición limitada, firmada y numerada a mano ha sido realizada
por Ediciones COMOARTES, CIINOE/COMOARTES S. L. (ciinoe@hotmail.com)
en su Colección “Gaviotas de azogue” / 168, Septiembre de 2011, Madrid, España.
Se autoriza la difusión sin fines comerciales por cualquier medio.
Este ejemplar es el número: ____
169. AMO, AMAS…
Rubén Darío / Nicaragua
Poema
AMO, AMAS…
Rubén Darío
Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo:
amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.
Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!
Esta edición limitada y numerada a mano ha sido realizada
por Ediciones COMOARTES, CIINOE/COMOARTES S. L. (ciinoe@hotmail.com)
en su Colección “Gaviotas de azogue” / 169, Septiembre de 2011, Madrid, España.
Se autoriza la difusión sin fines comerciales por cualquier medio.
Este ejemplar es el número: ____
170. ¿SÓLO? Y OTROS HIPERBREVES
Fátima Martínez Cortijo / España
Hiperbrevedades
¿SÓLO? Y OTROS HIPERBREVES
Fátima Martínez Cortijo
¿SÓLO?
Sólo estando a tu lado mi vida tiene sentido. Dijo. Pero el difunto no respondió.
AMOR INMENSO
Me falta el aire
si tú no tienes, hija,
qué respirar.
LA CREMACIÓN
Una anciana de unos setenta años está en el sofá de un cuarto decorado hace una treintena de años. Junto a ella hay una caja floreada, cerca una mesa y un aparador. La anciana usa gafas y se las quitará y se las pondrá durante toda la escena según la necesidad del personaje.
ANCIANA:
La anciana mira fotografías de la caja. Se para en ellas, sonríe. Con una de ellas se altera. Primero sorprendida, luego dolida, la tira a una papelera. También las dos siguientes. Sigue mirando fotos. Pero ya no sonríe. Se levanta a por las anteriores. Vuelve a mirarlas, las arruga con rabia y las tira de nuevo. Sigue pasando fotografías, pero cada vez mira a la papelera con más insistencia. Al rato saca lo que había tirado y las alisa con las manos sobre sus piernas. Suspira. Coge unas tijeras y recorta una mitad aproximada de cada una de las fotografías. Las mitades sobrantes las mete en un bol y les prende fuego. Las mira arder unos segundos. Se sienta a seguir viendo sus recuerdos. Al rato mira las cenizas. Inclina el bol sobre la papelera, pero duda. Al fin, algo lacrimosa, se decide por sacar un cofrecillo de algún mueble y vuelca despacio las cenizas en él. Se sienta a ver las fotografías que le quedan por mirar. Al cerrar la caja descubre los recortes que había separado. Hace intención de guardarlas, pero mira hacia las cenizas y tras unos instantes se decide a prenderlas también. Cuando han ardido las vuelca en el cofrecillo, junto a las otras. Hace sitio en la caja y mete en él lo que ahora es urna funeraria.
Esta edición limitada, firmada y numerada a mano de cuento, poema y monodrama sin palabras hiperbreves,
premiados en nuestros Concursos Internacionales - impresión amparada por sus Bases-,
ha sido realizada por Ediciones COMOARTES, CIINOE/COMOARTES S. L. (ciinoe@hotmail.com)
en su Colección “Gaviotas de azogue” / 170, Septiembre de 2011, Madrid, España.
Se autoriza la difusión sin fines comerciales por cualquier medio. Este ejemplar es el número: ____
171. ¿SUERTE? Y OTROS HIPERBREVES
Mónica Rodríguez Jiménez / España
Hiperbrevedades
¿SUERTE? Y OTROS HIPERBREVES
Mónica Rodríguez Jiménez
LA INMUTABILIDAD DE LA ESENCIA
La que antaño fuera sirena, añoraba el azul de sus viejos días, mientras tocaba las piernas que habían sucedido a su cola de pez. Pero cada vez que se dejaba invadir por la nostalgia y las lágrimas anegaban sus ojos, ella las bebía con fruición, recordándole su única y reconfortante realidad: ella fue, era, y siempre sería,
MAR.
¿SUERTE?
Salmodian
Sirenas
Siempre
Solas
(Ningún iluso escucha su canto)
SIMULACRO
En el escenario se ve una sala de estar, decorada con muebles vetustos.
Al fondo se ve una estantería con libros viejos. Al lado, en la pared, pende un retrato a carboncillo de una mujer peinada con moño italiano. Los bordes del retrato enmarcado amarillean. Junto al retrato hay una ventana.
En un primer plano, a la izquierda se encuentra un sillón orejero y una mesita auxiliar. A la derecha del sillón, hay una mesa camilla con faldón rojo, parcialmente cubierto por un mantel de cuadros. En la mesa hay un vaso, una servilleta, una cuchara y una jarra de agua.
Entra en escena un hombre de unos setenta años, con batín de felpa abrochado.
HOMBRE:
Camina con pasos titubeantes, sosteniendo un plato con una lata de fabada que humea. Se acerca a la mesa donde deja con cuidado el plato y se sienta. Sin molestarse en volcar el contenido de la lata en el plato, sopla para enfriar y empieza a comer. Apenas ha probado tres o cuatro bocados, abandona la cuchara sobre el mantel y ésta cae al suelo. El hombre suspira y la recoge. Su rostro refleja hastío, que no parece ser producto de lo poco que ha comido.
Se levanta dejando la mesa atrás y se acerca, arrastrando los pies, al retrato y lo acaricia. Por primera vez, se le ve sonreír. Incluso canturrea. Pero su semblante pronto vuelve a ensombrecer. Gruñe y se aparta del retrato después de golpear el cristal con el puño cerrado. El retrato apenas se tambalea.
El hombre se dirige al sillón y se deja caer sobre él. Mira la hora en su reloj. Sobre la mesita hay un transistor viejo. El hombre lo enciende. Enseguida gira la rueda del dial buscando otra emisora de radio, que tampoco parece convencerle. Repite el gesto varias veces, hasta que apaga el transistor y lo deja sobre la mesita. Vuelve a mirar la hora. Se pone las gafas y hojea un periódico que hay junto al transistor. Mira nuevamente la hora.
Se pone en pie y se acerca a la ventana. Se oye el ladrido de un perro. Poco después ladra un segundo perro y, pronto, otros tantos animales se unen a la jauría.
El hombre abre la ventana. Para ahuyentar a la soledad, en un simulacro inútil de sentirse acompañado, se coloca las manos alrededor de la boca a modo de pantalla, dispuesto a formar parte del coro de perros con sus ladridos.
Su boca, muda por el desuso, es incapaz de producir sonido alguno
Esta edición limitada, firmada y numerada a mano de cuento, poema y monodrama sin palabras hiperbreves,
premiados en nuestros Concursos Internacionales - impresión amparada por sus Bases-,
ha sido realizada por Ediciones COMOARTES, CIINOE/COMOARTES S. L. (ciinoe@hotmail.com)
en su Colección “Gaviotas de azogue” / 171, Septiembre de 2011, Madrid, España.
Se autoriza la difusión sin fines comerciales por cualquier medio. Este ejemplar es el número: ____