
Más que una realidad política o geográfica, el Mediterráneo es una memoria y una utopía. Memoria en la que conviven dioses y civilizaciones, tinieblas y esperanzas, pueblos muy distintos que creyeron poseer la interpretación definitiva de la historia. Sobre el mismo mar y parecidos paisajes se superponen mundos que llegan a nuestros días como un turbulento legado, que solicita, una vez más, la anhelada armonía. Frente a un planeta al fin presente para todos los mortales, el Mediterráneo alza su leyenda inacabable en el camino del gran encuentro.
Por José Monleón
Presidente de honor de la Fundación Baile de Civilizaciones