La interacción de las placas tectónicas de África y Eurasia puede considerarse responsable de los procesos que han dado lugar a la estructura litosférica del Mediterráneo, así como a la morfología de la cuenca. La observación e interpretación de los distintos campos geofísicos: campo magnético, gravimétrico, flujo térmico, sismicidad, vulcanismo,... en proyectos de investigación que reúnen muchas veces a científicos de todos los países de la cuenca, nos permite obtener conocimiento sobre la naturaleza de estos procesos y su situación actual.

La sismicidad del Mediterráneo es consecuencia de un complicado mosaico en el que además de las dos grandes placas tectónicas actuantes existen otras de menor tamaño como la Arábiga, que hacen del Mar Mediterráneo un puzle con diferentes microplacas y distintos movimientos tectónicos. Como consecuencia de estas interacciones, se ha producido una diferenciación en la estructura cortical y litosférica del Mediterráneo que en cierta medida condiciona la sismicidad de la región. Aunque la sismicidad asociada al Mediterráneo es desigual en cuanto a la ocurrencia y características de los sismos que en él se producen, la característica fundamental es la relativa inactividad en la parte central de la cuenca y la fuerte actividad en los bordes, sobre todo en aquellos en los que existe interacción entre las diferentes subplacas, coincidiendo geográficamente con la mayor concentración de la población, lo que no puede considerarse como una casualidad.

Desde el punto de vista del estado de esfuerzos, el estudio a partir de los mecanismos focales de los terremotos nos lleva a concluir que la interacción de las placas Euroasiática y Africana constituye el motor tectónico del Mediterráneo, que en su sector más oriental tiene además la influencia de otra tercera placa tectónica, resolviéndose el conjunto con dos importantes zonas de subducción, en Sicilia y en el arco Helénico. Es por tanto el Mediterráneo una cuenca joven y viva, sometida a un estado de esfuerzos activo que no conoce las fronteras administrativas. En estas zonas activas es donde se produce la mayor concentración de la población, probablemente como consecuencia de la riqueza asociada a estos materiales recientes.

En este contexto sismotectónico se desarrolla la vida de las principales ciudades del mediterráneo, por lo que es necesario considerar el tipo de peligrosidad que esta sismicidad induce. En el caso del Mediterráneo occidental se producen dos tipos de peligros asociados, uno debido a las ondas elásticas producidas por terremotos de magnitud importante y otro debido a la situación bajo el mar que dispara la producción de tsunamis y cuyos efectos se dejan percibir a distancias muy grandes.

Pretende ser este aula de paz un lugar de encuentro en el cual profundizar, intercambiar y difundir conocimiento sobre las características geofísicas de la cuenca y los riesgos naturales asociados. Prepararse ante estos escenarios de riesgo es su mejor forma de protección.