A LOS AMIGOS Y PARTICIPANTES EN EL CONGRESO
"GOBERNANZA DE CIUDADES POR EL MEDITERRÁNEO"
PROPUESTO POR LA FUNDACIÓN BAILE DE CIVILIZACIONES
Lamento que problemas de salud me impidan participar en el Congreso, pero como Presidente de Honor de la Fundación Baile de Civilizaciones y Director de la Fundación Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo, siento la necesidad de dirigirles unas palabras relacionadas con los objetivos del Congreso.
La Fundación IITM nació en 1990, cuando se iniciaba en el Mediterráneo un movimiento de aproximación y de entendimiento cultural entre los países de las dos Orillas. La Fundación creó una red de asociaciones nacionales unidas por la comunidad de objetivos y la participación en numerosos programas. Una de estas asociaciones fue la italiana, presidida por Roberto Giucciardini, con Federico Fiorenza y el sardo Antonio Cabiddu en el equipo directivo, que celebró aquí, en Cagliari, diversos encuentros, entre los que quisiera recordar el que tuvo lugar a finales del 94, y en el que participamos, entre otros, con sendas ponencias, Leonardo Sole, Moni Ovadia, Jean Mario Selis, Antonio Cabiddu y yo mismo. Antonio Cabiddu concluía así su presentación de las Jornadas:
"La celebración de este Congreso creemos que activará un sistema de colaboraciones y de sinergias que nos permita a todos abordar satisfactoriamente las cuestiones relacionadas con nuestra cultura y, en un sentido más amplio, con toda la cultura mediterránea."
Ese ha sido el trabajo del IITM durante veinte años, en los que, tras el difícil periodo presidido por el "Choque de Civilizaciones", que era tanto como enfrentar cultural y políticamente el Norte con el Sur del Mediterráneo, ha vuelto a imponerse la necesidad de establecer una cooperación que armonice el valor de la singularidad con la construcción de un discurso común. Conquista cultural que, aunque muchos políticos parezcan ignorarlo, constituye el presupuesto de la Paz y la Democracia en la región.
La Fundación Baile de Civilizaciones, creada recientemente por Manuel Pérez Castell, se ha unido, a través de su propio camino, al ideario que nos sacudió hace dos décadas, cuando muchos pensamos en la necesidad de oponer a los nacionalismos excluyentes estructuras cada vez más planetarias, evitando que la interdependencia nos condujera a la uniformidad.
Baile de Civilizaciones ha elegido la ciudad como punto de referencia, entendida como un espacio concreto de convivencia, cada vez más abierto a la diversidad, y factor decisivo en la construcción de las nuevas patrias sin fronteras, presididas por la solidaridad. Terminaré con unas palabras pronunciadas en el 94 en nuestras Jornadas de Cagliari:
"Se trata de un proceso en el que la economía sea un instrumento, y no un fin, en el que no se trate de sustituir el poder político tal y como solemos entenderlo, por el poder económico, según sucede actualmente en muchos sistemas definidos como democráticos, rescatando esa armonía de lo diverso que nos propone continuamente el orden natural y que han turbado siempre todas las ideologías de la dominación".
José Monleón
Presidente de Honor de la Fundación Baile de Civilizaciones
Director de la Fundación IITM