Cuando miro atrás, lo que no hago con demasiada frecuencia, pienso que si algo no hubiera sido como fue, entonces posiblemente mucho de lo bueno que me ha ocurrido no me hubiera ocurrido. Y que este presente, de tranquilidad de conciencia, de amor y de certezas, pudiera no haber sido. No obstante, a quienes creí amar y a quienes creyeron amarme o me amaron, y me refiero a amor de pareja, me gustaría les llegaran desde mí estas palabras transparentes de una canción popular: "si acaso te ofendí, perdón; si en algo te engañé, perdón; si no te comprendí, perdón". Hace poco una mujer excepcional a punto de cumplir ochenta años de edad, una mujer con una de las existencias más fascinantes que conozco, la chileno española Eliana Arredondo Calderón, me dijo en Segovia que: "guardar rencor es dañarse adentro, quien guarda rencor se hace daño a sí mismo".