Hace algunos días cayó entre mis manos un catálogo de juguetes de un gran centro comercial de nuestra ciudad. Por deformación profesional, le hice una lectura crítica desde el ámbito educativo y publicitario. El resultado fue descorazonador: ¡qué poco hemos avanzado en el respeto de los Derechos de la Infancia! La lucha de numerosas asociaciones educativas, de madres y padres, colectivos pacifistas, de consumidores, de mujeres por la igualdad... sigue siendo estéril y poco efectiva frente al mercado y el consumismo. Un dato: los juegos y juguetes son los productos que aglutinaron, en el año 2007, el mayor número de denuncias por publicidad sexista, según el informe anual del Observatorio de Igualdad de Andalucía.

El catálogo de esta gran superficie (nuevos templos del consumo) se divide en varios colores, según edades o temáticas. Es significativo que el color rosa (este es un mensaje subliminal) lo asigna a los juguetes dirigidos a las niñas (sólo aparecen imágenes de niñas jugando) y el azul para los niños (sólo aparecen imágenes de niños jugando). También llama la atención la expresión (en letras mayúsculas) en cada una de las fotografías de los juguetes que oferta (varios cientos): ¡ME LO PIDO! Una expresión consumista, compulsiva, adictiva y poco respetuosa con el desarrollo evolutivo del niño/a, carente en estas edades de recursos de autoprotección frente a la publicidad agresiva y reiterativa. Este catálogo clasifica los juguetes por cuestión de género, condicionando desde el primer momento la percepción que los niños y las niñas tienen sobre qué juegos son los correctos según su sexo.

En el "apartado rosa" se incluyen muñecas, casitas, cocinitas y toda una amplia gama de accesorios de belleza y de modelo físico (autoimagen corporal)... que encasillan a las niñas en los valores y rasgos estereotipados que se desean asignar a la mujer desde un modelo tradicional y machista, que busca perpetuar su papel como ama de casa, madre y orientada hacia lo privado y la pasividad.

En el "lado azul" se colocan los juguetes bélicos (camuflados en cientos de personajes de ficción, guerreros del espacio, monstruos...), los coches, los juguetes electrónicos, construcciones... como indicativo de que los hombres han de ser fuertes y activos, designados para determinados trabajos, condicionando así la visión que los niños deben tener en la sociedad, asignándoles el ámbito de lo público y el mundo laboral.

Ante esta realidad, al niño y a la niña se les considera como un objeto a utilizar para la expansión del mercado y no como un sujeto de derechos. Es necesario reforzar e incrementar nuestro nivel de sensibilización, concienciación, reflexión y actitud crítica sobre el papel del juego y el juguete en la vida de la niña y del niño, de la influencia de la imagen y la palabra -la publicidad, como recurso de creación de sueños e ilusiones que han de ser satisfechas inmediatamente- al servicio de los intereses de la sociedad del consumo y de un modelo cultural rechazado por una amplia mayoría de ciudadanos y ciudadanas.

Desde nuestra responsabilidad hemos de hacer nuestra compra de una manera consciente. Hemos de informarnos sobre los posibles riesgos de algunos tipos de juguetes por los materiales con los que están fabricados o su manera de  montaje (velar por el riesgo de accidentes infantiles). Hemos de analizar los valores que transmiten y el modelo cultural que refuerzan: el modelo negativo-violento de regulación de los conflictos que nos proponen los juguetes bélicos; aquellos que refuerzan los roles sexistas; la imagen corporal y de belleza que nos sugieren; las actitudes individualistas, competitivas... que nos ofertan. Optemos por el juego y los juguetes, no como objetos de consumo en sí mismos, sino como instrumentos u objetos que permiten la expresión de vivencias y experiencias, el desarrollo de capacidades, conocerse así mismo, aprender a asimilar y conquistar el mundo que le rodea a través del simbolismo, a construir su personalidad, a evadirse de los obstáculos y barreras que el mundo de los adultos ponemos para ser felices, a disfrutar y conseguir placer.

Regalar un juguete u otro es colaborar, de alguna manera, en la definición de los estilos o modelos de vida que deseamos. Por ello, regalemos instrumentos de juego que favorezcan la Cultura de Paz: imaginación y creatividad; cooperación y compañerismo; placer y diversión; igualdad y tolerancia; respeto y esfuerzo; regulación de los conflictos por métodos no-violentos; aceptación de cómo somos cada uno, nuestra propia imagen; actitudes de empatía y comportamientos asertivos... Juegos y juguetes que sean: adecuados a la edad del niño/a; fomenten sus aficiones; sean divertidos; favorezcan la actividad y la manipulación; desarrollen sus cualidades físicas a través de la actividad y el deporte, intelectuales, su afectividad y sentimientos estéticos; favorezcan la sociabilidad, la cooperación y el respeto por las normas; sean educativos, en definitiva.

La no discriminación por razón de sexo es uno de los objetivos que la sociedad española viene esforzándose por hace suyo y así lo viene expresando en diferentes ámbitos de nuestra legislación, comenzando por la Constitución Española. La no discriminación por razón de sexo sólo puede lograrse educando en igualdad. Los roles de "género" son construcciones culturales que una sociedad tiene la capacidad y la obligación de modificar para lograr los objetivos que se propone. Es fundamental no reproducir aquellas atribuciones de género que desembocan en desigualdades futuras. Debemos, permanentemente, educar a la ciudadanía en una construcción igualitaria de las "formas de estar en el mundo" de mujeres y hombres, de niñas y niños, como sujetos de derechos. Capaces de garantizar que en los procesos de educación y formación de las personas no existan discriminaciones de partida.

Desde la Asociación Tiempos Educativos de Albacete solicitamos a las instituciones, asociaciones y colectivos sociales de todo tipo que compartan la preocupación expresada en este artículo de opinión y que trasladen, en su ámbito de influencia, el análisis crítico sobre este tema, contribuyendo así a la sensibilización y movilización ciudadana para cambiar y transformar esta realidad que afecta a la Infancia y su relación con el juego y el juguete.

De igual modo, solicitamos que se promueva un cambio normativo para acabar con los abusos que sufre la Infancia, "acosada y explotada" por el marketing de numerosos sectores empresariales dirigidos a los niños/as. "Los niños/as están convirtiéndose en consumidores precoces, utilizados por la industria para influir en las decisiones de compra de sus mayores". ¡Basta ya!

Respetemos y regalemos a la Infancia sus derechos expresados en la Convención sobre los Derechos del Niño y de la Niña y demás normativa legislativa de protección a los menores.