Baltasar Porcel, en su libro "Mediterráneo. Una Historia Personal" hace un recorrido entre objetivo y subjetivo sobre cómo se ha ido formando la cultura mediterránea y cómo nosotros somos consecuencia de ese fabuloso entramado.
Un boceto pincelado de las distintas culturas y pueblos, los momentos históricos, las religiones, los movimientos artísticos, los personajes de grandeza, los artistas geniales.
La sucesión ininterrumpida de acontecimientos políticos, religiosos y culturales, observada hoy con la distancia del tiempo nos permite contemplar la grandeza del mosaico, el colorido de las teselas que forman cada uno de los pueblos que sienten la cercana brisa mediterránea. Parece que fue ayer.
Una Historia personal, ya que no podemos desligar lo que hoy somos de la historia surgida en torno al mediterráneo... Leyendo el libro de Porcel nos damos cuenta del enorme equipaje que llevamos sobre las espaldas y del que no podemos desprendernos, cómo los mitos nos han forjado, cómo Ulises está en nuestras venas. No podemos ni queremos, por más que en los últimos años la influencia del imperio atlántico nos haya dominado, dejar de ser mediterráneos. En nuestra conciencia colectiva vive está enorme riqueza, tan diversos los pueblos, las lenguas, las formas artísticas y el mar como punto de unión, como inspiración, al que todos miramos, contemplamos en los atardeceres buscando el sentido último de la vida en su horizonte. Y siempre su misma respuesta ola tras ola, cada una diferente pero siempre constante. La constante inconstancia. Así ha sido la historia del mediterráneo y su pueblos, así es nuestra historia personal.
"Mediterráneo. Una historia personal", Ediciones Destino
El 2 de julio me encuentro en el obituario de El País la noticia de la muerte de Baltasar Porcel. Donde se le define como una voz esencial de las letras catalanas. Propuesto en alguna ocasión por Pujol para la candidatura del premio Nobel.