- No lo hagas Ibrahim! No tires ese bote al mar.
- ¿Por qué Padre?
- Porque el Mar es nuestro y debemos cuidarlo, nos da de comer y muchas cosas más...
-Pero a mí me gustaría saber quién hay al otro lado.
-No digas tonterías, al otro lado solo hay gentes muy raras que no hablan como nosotros que piensan y viven distinto.
-Pero, si yo les envío algún juguete, seguro que algún niño lo ve y me lo cambia por otro, además, se lo digo en una carta.
-Pero, ¿no te digo que no hablan como nosotros?
-Pero...
-Calla, no seas niño.
El padre se fue enfadado, de forma extraña. Lo que su hijo no sabía era que, su padre, de niño pensaba igual que él, hasta que maduró y se convirtió en el hombre serio y responsable de hoy y, todos los días se acercaba hasta la playa y corría desde una orilla hasta la otra. Todos los días, hasta que se hizo mayor.
Al día siguiente, temprano, Ibrahim fue a la playa y, se encontró con algo.
-¡Papá!, Mira, corre! lo han devuelto, pero no puedo abrirlo...
- Tranquilízate hijo, ¿qué pasa?
- Pues que... te acuerdas del bote que tenía ayer... UPS!!! (Ya era tarde para rectificar, le estaba contando, al padre serio y responsable, que le había desobedecido y que este se iba a enfadar y a decepcionar, que era peor)
- Me has desobedecido, no haces caso a tu padre, has sido un mal hijo...
Se quedó callado, vio el bote que su hijo traía en la mano y... pero no podía ser...
- Voy a castigarte...
- Vale, ¿pero no puedes ayudarme a abrirlo?, de estar en el agua se ha estropeado mucho, casi ni parece el mío, porque este bote pesa más que el que tiré ayer, así es que me han tenido que cambiar mi caballito por algo más grande.
- Bueno trae... (No pudo acabar la frase)...
En el bote venían dos piezas, dos juguetes antiguos y muy usados, con un papel que tenía dibujada la sonrisa de un niño.
Eran los juguetes nuevos que un niño, hace muchos años, metió en un bote y lo envió al Mediterráneo, a los niños de la otra orilla que después de mucho usarlos, los habían devuelto agradecidos.
Pero llegaban tarde, porque maduró y se convirtió en el hombre serio y responsable que es hoy.